Provinciales

Murió Ramón Alberto Catalano, el impulsor de los juicios orales en Salta

A los 95 años falleció Ramón Alberto Catalano, una de las figuras más influyentes de la historia judicial salteña

 

La Justicia de Salta despide por estas horas a uno de sus referentes históricos. Ramón Alberto Catalano falleció a los 95 años, dejando una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada al servicio público y un legado que transformó el funcionamiento de los tribunales provinciales.

Su nombre quedó ligado para siempre a una de las reformas judiciales más importantes de la provincia: la creación del Código Procesal Penal de 1961norma que incorporó los juicios orales y públicos y marcó un antes y un después en la administración de justicia.

El hombre detrás de una reforma histórica

Catalano integró la comisión redactora del nuevo Código Procesal Penal junto a Reynaldo Flores, Francisco Benedicto, Carlos Douthat y José Armando Catalano.

La reforma reemplazó un sistema que estaba vigente desde 1908 y convirtió a Salta en una de las primeras provincias argentinas en implementar un modelo basado en el juicio oral, público, contradictorio y continuo.

El 15 de marzo de 1962, siendo juez Correccional, presidió el primer juicio oral y público realizado en Salta, un hecho considerado histórico dentro del Poder Judicial.

Una carrera marcada por el servicio

Nacido en 1931, Catalano inició su carrera judicial en diciembre de 1958 como Fiscal Judicial en lo Penal.

Posteriormente fue designado juez Correccional y luego juez de la Cámara Segunda en lo Criminal, cargo que ocupó hasta 1976, cuando fue apartado de la magistratura durante la última dictadura militar.

Con el regreso de la democracia recuperó su puesto en 1984 y permaneció en funciones hasta 1990.

Años más tarde fue nombrado Fiscal ante la Corte N° 1 y, en 1996, asumió como Procurador General de la Provincia, responsabilidad que ejerció hasta abril de 2002.

"No se puede juzgar a un hombre sin verlo"

A lo largo de su carrera defendió una Justicia más cercana a las personas.

Al recordar la reforma procesal que ayudó a impulsar, sostenía que el viejo sistema hacía que "el juez no juzgara al hombre sino a los papeles".

Por eso promovía los juicios orales como una herramienta para que los magistrados pudieran conocer personalmente a los acusados y acercarse a la verdad.

Volver arriba